ClaimCall se engancha detrás de tu FNOL: recibe el aviso tal cual llega — teléfono, email, API o alta manual — y conversa con el asegurado hasta convertirlo en un parte perfecto, clasificado y con su urgencia real.

La apertura es el momento que decide la calidad de todo el siniestro — y hoy se resuelve con prisa, a mano y con la información que buenamente llega.
Teléfonos erróneos, direcciones incompletas, versiones de una línea. Cada hueco es una llamada después.
Da el aviso y desaparece la información: nadie le dice qué pasa ahora ni cuándo. La espera en silencio fabrica quejas.
Leves con perito presencial, urgencias sin escalar. La decisión importante se toma con el expediente ya en marcha.
El teléfono solo atiende en horario de oficina y cada contacto asistido cuesta dinero — para recoger datos que un formulario recoge mejor.
Sin proyecto de implantación. Puedes empezar por un ramo, una zona o un solo cliente — y el alta manual permite probarlo mañana, sin integrar nada.
No es un formulario genérico: es el árbol de preguntas de quien lleva años en el siniestro, construido sobre decenas de miles de expedientes gestionados por el grupo GET.
Cada tipo de siniestro pregunta solo lo suyo: el agua por el origen y el corte, el robo por la denuncia y el forzamiento, el eléctrico por los aparatos y la instalación.
Fotos capturadas desde la cámara — no de galería — con pauta por tipo de daño, y documentos justos para su rama.
Al final, el asegurado cuenta lo ocurrido en texto o audio; se transcribe y viaja con el parte.
Quién recibe al profesional, franjas de disponibilidad, acceso al riesgo y teléfono verificado por el propio canal. Menos visitas fallidas.



La pregunta correcta no es «¿sigue pasando?» sino «¿el daño está creciendo?». Esa diferencia separa la urgencia de verdad del falso rojo que satura a tu equipo.
Seguirá exactamente igual mañana. El daño ya ocurrió y permanece estable: se tramita bien, pero no se corre. Programar, no interrumpir.
Empeora cada hora que pasa y está afectando al vecino de abajo. El daño crece: cada hora de espera es dinero. Intervenir ahora.
Nunca clasifica por el tipo de siniestro a secas — un «incendio» puede ser una sartén ya apagada. Cada clasificación llega con su porqué, y tu gestor siempre tiene la última palabra.

Nada de releer veinte mensajes: cada envío genera una ficha lista para decidir, en tu sistema o en el panel de ClaimCall.
«Fuga activa: el daño sigue creciendo · filtración a terceros» — el porqué siempre visible, listo para auditar.
Qué ha pasado, dónde, a quién afecta y qué declaró el asegurado — en seis líneas, no en seis llamadas.
Fotos en directo geolocalizadas y con sello de tiempo, documentos de la rama y versión transcrita.
Por API hacia tu herramienta de gestión — o en el panel de ClaimCall si prefieres empezar sin integrar.
Lo que convierte un siniestro en una queja no es la espera: es el silencio. ClaimCall mantiene al asegurado dentro de la conversación de principio a fin.
Al enviar, el asegurado recibe su parte resumido: «te hemos entendido». Revisa y corrige antes de que nadie trabaje sobre un error.
Qué va a pasar y en qué plazos — sin promesas que la operación no pueda cumplir. Las expectativas se gestionan en la apertura.
Una página de estado del siniestro, como el seguimiento de un envío: cada hito visible sin tener que llamar para preguntar.
Encargos que llegan incompletos, SLAs de primer contacto y horas de equipo completando datos por teléfono.
El siniestro es su momento de la verdad con el cliente — y hoy lo gestionan con llamadas y notas sueltas.
Coste por aviso asistido, triaje tardío y reservas que se constituyen con semanas de retraso.
Sin usuarios, sin puestos, sin módulos. No vendemos software para que tu equipo haga el trabajo: entregamos el parte ya hecho.
Un precio por parte abierto y cualificado, con tramos por volumen. Si el asegurado no completa, trabajamos la recuperación — no facturamos avisos muertos.
Una fracción de lo que ya te cuesta cada aviso asistido por teléfono — y funciona también a las 3 de la mañana.
Empieza pequeño: un ramo, una zona, un cliente. Sin permanencia y sin proyecto de integración.
Propuesta en 48 h, con piloto acotado sobre tus avisos reales y sin permanencia: si no te ahorra dinero, no tiene sentido — para nadie.
Cuando el cauce es remoto, VeriCall recoge el testigo en el mismo flujo: evidencias guiadas, videollamada con IA y análisis automático — del aviso al expediente verificado, en horas. Dos productos independientes; la integración, de serie.
Desarrollado conforme al Reglamento Europeo de IA (AI Act) — y convertido en ventaja operativa, no en eslogan.
La IA clasifica, resume y alerta; ninguna decisión sobre el siniestro se toma sin un profesional. Tu gestor tiene la última palabra.
Cada clasificación con su porqué y cada paso registrado: quién aportó qué, cuándo y desde dónde. Expedientes defendibles.
RGPD de serie: consentimiento informado, transparencia con el asegurado — sabe que habla con un asistente digital — y datos tratados en la Unión Europea.
Estamos abriendo las primeras plazas de piloto. Cuéntanos tu volumen y te preparamos una propuesta por parte en 48 horas.